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El Autocuidado en la madurez


El poder de aprendizaje del ser humano es ilimitado independientemente de su edad. A través del proceso educativo, las personas de la tercera edad pueden

incorporar a su vida diaria conductas para la salud física, social, mental y espiritual que favorecerán su calidad de vida, y tender a abandonar los estilos y conductas que le son perjudiciales.

¿Qué es el Autocuidado?

“Son todas aquellas acciones y decisiones que toma un individuo para prevenir, diagnosticar y tratar su situación personal de enfermedad; todas las acciones individuales dirigidas a mantener y mejorar su salud; y las decisiones referidas a usar tanto los sistemas de apoyo informal, como los servicios médicos formales.

Esto incluye el hecho de poseer habilidades tales como:

a) Realizar diagnósticos sencillos al hacer una valoración de su estado de salud. Ej.: tomar la temperatura, presión arterial y pulso, autoexamen de mamas, etc.

b) Enfrentar condiciones agudas sencillas: Ej.: resfrío común, lesiones y quemaduras de la piel, etc.

c) Tratar enfermedades crónicas con los medicamentos o acciones indicadas.

d) Realizar acciones tendientes a prevenir enfermedades y a promocionar la salud. Ej.: ejercicios, dietas, eliminar el consumo de cigarrillos y alcohol, buena higiene dental, etc.

e) Búsqueda de información relacionada con la salud. Ej.: conocimiento de los pasos a seguir antes de buscar ayuda profesional, como obtener información de salud, como tener acceso al cuidado formal, etc.”

Larry C. Coppard y Col.

Algunos adultos mayores no sólo son capaces de realizar actividades para el autocuidado, sino que pueden también colaborar en el cuidado de otros ancianos.

El autocuidado involucra, además de los profesionales de la salud, a la familia, vecinos, amigos, voluntarios, centros de jubilados y a toda la comunidad en general. Esta última debe ser parte activa en la promoción de autovalidez para prevenir las dependencias en la vejez, estando preparada para brindar el asesoramiento necesario.

“El adulto mayor, NO debe ser destinatario pasivo de los servicios de salud, sino que debe convertirse en el foco o centro de esos servicios. Es necesario tener en cuenta que todo aumento significativo en el bienestar físico, mental o social depende en gran medida de la determinación del individuo y de la comunidad de ocuparse de sí mismos.”

Halfdan Mohler – OMS

Con la intención de favorecer la adquisición de nuevos conocimientos para el autocuidado, el cuidador deberá ofrecer pequeñas cantidades de información y repetirla frecuentemente dando así la posibilidad de fijarla. En el caso de enseñanza de actividades motoras, estas deberán ejecutarse tantas veces como sea necesario, favoreciendo así el “modelado” de conductas positivas que pueden llegar a influir drásticamente en la futura “calidad de vida” de la persona (la posibilidad de que pueda pasar sin ayuda de la silla de ruedas a su cama y viceversa, por ejemplo, puede determinar su incorporación o no a un establecimiento geriátrico).

Variables que incrementan la posibilidad de aprendizaje en las personas mayores:

1. Motivación: Si el nuevo conocimiento es realmente aplicable e importante para el adulto mayor, más rápido será el aprendizaje.

2. Tiempo de reacción-respuesta: Los mayores requieren más tiempo que los jóvenes para reaccionar ante una nueva información. Debe administrárselo con espacios amplios de tiempo y de a pequeñas cantidades.

3. Capacidad de concentración: Cuando se les da clases o se les explica una técnica, la atención comienza a agotarse a los 30 minutos.

4. Considerar además que el aprendizaje se da cuando se brindan estas condiciones:

· Ambiente seguro y confortable.

· Ausencia del “ridículo”.

· Respeto y afecto.

5. El optimismo, la paciencia, el elogio, el buen humor y los refuerzos positivos incrementan la capacidad de aprendizaje.

6. Una vez que se ha logrado el aprendizaje, es decisivo que con frecuencia existan refuerzos de las conductas aprendidas para que éstas persistan. 

7. Para lograr cambiar de conducta, el cuidador debe evitar transmitir “dobles mensajes” (Ej.: en casos en los que la persona no sufre ningún tipo de incontinencia y se la estimular para que controle esfínteres, pero cuando el cuidador se siente sobrecargado de trabajo, le coloca pañales porque le resulta más cómodo en ese momento). Para lograrlo, se deberán poner en práctica conductas sistemáticas.

8. Por último debemos recalcar que si bien hay técnicas que han dado excelentes resultados, existen diferencias individuales en cada persona a nuestro cuidado, que deben ser respetadas y tenidas en cuenta.


(Tomado y editado de http://www.cuidadoresdeancianos.com/cda/valoraciones.htm#5)